Pony es una orangután que durante años fue prostituida en una aldea de Indonesia. Afortunadamente fue rescatada y se ha recuperado del trauma vivido.
La orangután Pony era prostitua. Le pintaban los labios y era violada a diario. “Es la realidad”. “Llegó la información de que pasaba eso, una situación completamente ilegal, y se decidió actuar”, comentó Karmele Llano, una veterinaria de Bilbao que ayudó en su rescate y actualmente presidenta de “International Animal Rescue”.
En el rescate tuvo que intervenir hasta el ejercito, ya que el dueño de Pony se oponía a entregarla. “Su dueño se oponía porque era su medio de subsistencia. El pueblo donde estaba también, pues decían que traía suerte”, comentó Karmele.
“Nadie sabía cuánto tiempo había estado allí Pony. La dueña de la casa se negó firmemente a renunciar a la orangután. Para ella, era una máquina de dinero en efectivo y una fuente de suerte. No fue un esfuerzo fácil liberar a Pony de este lugar terrible; cualquiera que tratara de hacerlo se enfrentaba a un ejército de pobladores de la zona que estaban armados con cuchillos, dispuestos a luchar por el dueño de casa”, comentaron desde la organización The Borneo Orangutan Survival Foundation (BOS).
Según explicaron desde la organización la readaptación de Pony no fue fácil ya que es un animal muy listo y tenía recuerdos de lo que había vivido. Cuando estaba en el refugio y un hombre se acercaba, Pony se iba a una esquina y se orinaba encima. Les tenía pánico. Sin embargo cuando una mujer se acercaba no actuaba así.
“Era muy inteligente. Aprendía rápido de los humanos, lo bueno y lo malo. Recuerdo que descubrió el mecanismo de cómo funcionaban los ganchos del pelo solo mirando… Poco a poco se fue adaptando y creímos que podíamos devolverla a su hábitat natural, el que apenas había conocido”, añadió Karmele.
Pony comenzó su recuperación y la intentaron resocializar con otros orangutanes y al ver su rápido progreso tomaron una medida que al parecer fue apresurada. En el año 2005 Pony era liberada en un santuario animal pero fue un fracaso.
“Desafortunadamente, ella no estaba preparada para esta etapa avanzada del proceso de aprendizaje. Pony no estaba acostumbrada a los árboles. Ella prefirió quedarse en el suelo. Cuando tenía hambre, esperaba a que los técnicos le diesen su comida sin tener que tratar de alimentarse por sí misma. A diferencia de otros orangutanes, ella nunca exploró la isla. Su viaje se limitó a cruzar un pequeño río entre las islas para ir al campamento de los técnicos y pedir comida”.
La orangután tuvo que volver al refugio y seguir recuperándose poco a poco. Pasó el tiempo y en el año 2013 decidieron probar de nuevo a llevarla a su medio natural.
“Sus habilidades de supervivencia están creciendo satisfactoriamente en comparación con los años anteriores. Ella ahora es capaz de hacer un nido y muestra un comportamiento salvaje. Esta hembra pesa 72,1 kilogramos y actualmente es muy dominante en comparación con sus amigas”. Es una reina de su nueva isla: Kaja. Un símbolo mundial del rescate animal.
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