El Seprona informa que la cantidad de cachorros que se mueven en el tráfico clandestino es imparable. La mayoría de los cachorros proceden del Este de Europa y llegan en condiciones horribles.
Son muchas las personas que por desconocimiento compran cachorros en tiendas de animales sin saber que proceden del tráfico ilegal y desconociendo los peligros que conlleva. Muchos de los perros son vendidos con enfermedades que se ocultan al comprador o sin tener las correspondientes vacunas.
“Existen unos periodos de la vida del cachorro en el que el ambiente va a afectar a su comportamiento futuro de una forma casi irreversible. Los cachorros necesitan un espacio físico suficiente donde poder realizar ejercicio, con suficientes recursos que poder explorar, tener contacto con otros perros para aprender las pautas de conducta social y con seres humanos con los que socializarse”. “En muchas tiendas, el espacio físico es pequeño y pobre en estímulos, con poca diferenciación entre el área de alimentación, eliminación, descanso y juego. Por lo tanto, el hecho de mantener a un cachorro en un lugar así durante un periodo largo de tiempo puede generar potenciales problemas en el comportamiento, tales como temor, falta de habilidades sociales con los perros o con las personas, problemas de hiperactividad o agresividad como respuesta a la frustración y el miedo, o coprofagia (ingerir heces)”, comentó Laura Sagarra, una veterinaria y experta en el comportamiento de los animales.
Son muchas las noticias que salen cada mes de interceptación de cachorros ilegales, por ejemplo las pasadas navidades el Seprona interceptaba 125 cachorros.
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