Tucker, es un perro normal que disfruta capturando los discos voladores y corriendo por la hierba. Hace unas semanas Lois Matykowski, dueña de Tucker, estaba cuidando a su nieta. Ellos estaban comiendo unos helados y disfrutando del cálido día.
“Después de darme la vuelta y mirar para mi nieta”. “Vi que el helado se lo había llevado Tucker y lo tenía en su boca”, comentó Lois.
El perro se tragó el palo también y la mujer decidió llevarlo al veterinario quien le aconsejó que le diera pan con vaselina para que facilitara su expulsión.
Al cabo de unos días se vieron los resultados y el perro escupió el palo pero vino con sorpresa, el anillo de boda que la mujer había perdido hacía cinco años.
“Miré en un papel toalla y allí estaba mi anillo de bodas. Grité, no podía creer que mi anillo estaba en el vómito de Tucker. Él vomitó en la alfombra y ni me importó”, dijo sonriente la propietaria.
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